martes, 5 de abril de 2016

    ¿Qué ideas podrían ayudarnos a pensar mejor?

En el sitio Edge.org donde se reúnen todos los años gratuitamente científicos y pensadores dedicados a los cambios que dan forma al futuro, este año se les pidió no solo que pensaran sino también que pensaran en pensar, tras lo cual se les preguntó qué idea nos ayudaría a pensar mejor.  De las 164 respuestas dadas por los científicos consultados, se seleccionaron nueve, (consideradas como las más deslumbrantes), en busca de algunas de las herramientas mentales que pueden ser utilizadas  para construir un mejor futuro.

Estos nueve científicos tienen algo en común: según ellos todos tenemos herramientas en nuestro cerebro que nos ayudan a ver de otra manera, con las que se puede trabajar en equipo, nos enseñan que somos únicos y  podemos pensar distinto.  Dichas herramientas cambian con el transcurso del tiempo, pueden ser manipuladas o también pueden manipularnos.  Si aprendemos a usarlas, pueden ayudarnos a retener información y a experimentar, a comprender y poder sobrellevar sin miedo diversas situaciones que se presenten a lo largo de nuestra vida. 
Federico Kukso, Don Tapscott y Nicholas Carr coinciden en que los seres humanos creemos que a las herramientas las manipulamos con gusto por el simple hecho de que somos capaces de diseñarlas y fabricarlas en masa, pero no, son ellas quienes nos dominan a nosotros.
 Cada época tiene sus herramientas que diseñan nuestra forma de pensar, nos recuerda o ayuda en la era digital, como bien comparte Douglas Rushkoff.
 A su vez, Don Tapscott piensa que el cerebro es maleable, es decir, hay que utilizar los principios y disciplina del diseño para moldear nuestras mentes. Samuel Barondes y Douglas Rushkoff tienen una corriente de pensamiento muy parecida a Don Tapscott. Ellos dicen que saber elegir, pensar distinto aunque seamos iguales es una manera de ver, que no es lo mismo que mirar. Tener las herramientas necesarias para poder crear.
Kevin Kelly , Roger Schank y Samuel Barondes tienen ideas que los llevan al mismo punto: el fracaso, la experimentación, la decisión y el saber que cada uno es igual pero diferente biológica y físicamente. Atrevernos a ser, a equivocarnos, a aprender. Así solamente la sociedad podría mejorar, ya que de esta manera se aprende a pensar diferente. Cada uno con sus ideologías, sus situaciones de vida y procesando de diversas maneras la información para convertirlo en “MI” creación.   
Para poder aprender se necesita ayuda. Hay que trabajar en equipo, colaborando entre todos para que la comunidad crezca en conjunto. Aportando se crece, se cambia. No se trata de competir por quién hace mejor, de quién fue la idea ni quién la creo; se trata simplemente de disfrutar del trabajo que se realiza y de poner en marcha la inteligencia colectiva. Una mente brillante no reemplaza a un equipo. Dicen que dos cabezas piensan más que una, pues Clifford Pickover y Matt Ridley lo demostraron con su manera de ver y aprovechar las herramientas de vida.





En síntesis, todo de alguna manera siempre se conecta. Las formas de pensar y de ver van a ser diferentes muchas veces por las experiencias que cada uno vivió. Así todos podemos aprender a trabajar en conjunto para lograr mucho más, disfrutando y siendo todos los días un poquito mejor. Todas las herramientas que uno tiene, que va descubriendo y experimentando con el tiempo, sirven para nuestra vida cotidiana; lo difícil es saber cómo y cuándo ponerlas en uso.