Profundización del modelo neoliberal e impactos territoriales
Tomas era un chico que vivía en la provincia
de Santa Fe, junto a sus padres y sus tres hermanos. Ganarse el pan de cada día
era un tanto difícil, pues había mucho desempleo y pobreza. Su casa era
precaria, vivir en las villas miserias de allí era complicado también ya que
todos peleaban entre sí por un plato de comida. Tiempos difíciles, de cambios,
de dolor, donde la plata no alcanza, donde ir al colegio es difícil, donde
poder mantener a una familia cuesta el doble. Donde cada vez había más exclusión
social.
Tomas
ayuda a sus padres a juntar cartones, en los semáforos y cuida y cría a sus
hermanos. Sus padres fueron echados de una pequeña industria de lavarropas. Con
eso ellos podían vivir como una persona de clase media. Hoy, su casa es tomada.
Viven en un conventillo que fue abandonado como una pequeña parte de la ciudad.
Ahí creció la Villa 35.
Por otra parte, tenemos a Lucas, un chico que vivía
con sus padres y sus dos hermanas en la provincia de Buenos Aires, más específicamente
en Capital Federal. Su casa se sitúa en
el barrio privado de Altos de Hudson. Ir al colegio para Lucas no es algo complicado
ni de lo que se estuviese privando. Podía hacer actividades extracurriculares
como handball e ir a una cultual inglesa. Sus padres trabajan en una empresa
multinacional. Sus hermanas van a una facultad privada y de prestigio. A ellos
no les afecto en lo económico este neoliberalismo que se implemento. Al contrario,
los favoreció mucho y se genero mucho más empleo aunque el país haya estado
fuertemente dividido socialmente.
Ambas historias de vida ocurrieron a mediados de los noventa, cuando ya se hacían notar los efectos que había provocado el modelo neoliberal.
Bien, Florencia. Aunque faltó contextualizar temporalmente
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